La acogida también enseña

Elizabeth Aldazabal

Elizabeth Aldazabal

Gerente de Edición

La acogida también enseña

Antes de esperar adaptación, participación o confianza, necesitamos que cada estudiante sienta que tiene un lugar.

El paso a un nuevo colegio no siempre es sencillo. Menos aún en secundaria, cuando los vínculos de amistad pesan, la pertenencia importa y llegar a un grupo ya formado puede generar inseguridad.

Eso le ocurrió a mi hijo. Después de haber estudiado Inicial y Primaria con los mismos compañeros, ingresó a un colegio donde no conocía a nadie.

Recuerdo bien ese primer día. En la puerta estaban dos profesores y una auxiliar recibiendo a los estudiantes con cercanía. Cuando llegó, uno de los profesores le dijo: “Eres Javier”. Él se sorprendió.

Poco después, dos chicos y una chica se acercaron para darle la bienvenida. Le mostraron el colegio, lo presentaron a sus compañeros y lo acompañaron antes de ingresar al aula.

Al regresar a casa me dijo: “Todos me esperaban, sabían que yo iba a ir y fueron muy amables”.

Esa escena, que podría parecer pequeña, tiene un profundo valor pedagógico. Sentirse esperado, reconocido y acogido ayuda a disminuir la ansiedad y ofrece una mejor disposición para enfrentar lo nuevo. No resuelve todo el proceso de adaptación, pero sí marca un punto de partida más humano.

Y esa acogida no ocurrió por casualidad. Fue posible gracias a la alianza entre familia y escuela, por esa confianza que se construye cuando padres y maestros dialogan, comparten información y actúan con un mismo propósito: acompañar mejor al estudiante. Ahí empieza a construirse una verdadera comunidad educadora.

Por eso, al inicio del año escolar, junto con la programación, la elaboración de materiales y las propuestas de aprendizaje, también es valioso cuidar la acogida, crear vínculos, acordar pautas de trabajo y fortalecer una convivencia que haga sentir a cada estudiante que forma parte del grupo.

Años después, el día de su graduación, mi hijo dijo: “He encontrado a mis mejores amigos en este colegio”.

Y pensé que, muchas veces, eso también empieza en la acogida.

Porque cuando una escuela asume la acogida como parte de su propuesta pedagógica, no solo facilita la llegada o la adaptación inicial. También crea condiciones para que cada estudiante se sienta reconocido, acompañado y parte de una comunidad. Ahí radica su verdadero sentido: la acogida no es solo un momento de bienvenida, sino una manera de educar en la convivencia, el cuidado y la pertenencia.

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